martes, 17 de abril de 2012

La regla de Oro

"Tratar a los demás tal y como deseamos que los demás nos traten a nosotros"

Suena fácil pero en la práctica es un ejercicio muy difícil, necesita mucha honestidad emocional, porque primero, no siempre nos tratamos a nosotros mismos de la manera adecuada.  Cargamos culpas, prejuicios, complejos, deficiencias de carácter que nos condenan a una constante desvaloración de nuestro ser, si de esa manera establecemos el parámetro para que los demás nos traten, es de comprender cómo subsiste la violencia doméstica, la dependencia emocional que abusa de un ser al que supuestamente "se ama", y otra serie de comportamientos humanos que contradicen el sentido común.

Tener un gran respeto por el milagro de la vida y amarnos a nosotros mismos con una correcta perspectiva nos permite amar a quienes están a nuestro lado y establecer relaciones afectivas con la medida correcta de intercambio de emocional, genuino interés y respeto mutuo, que nos construye como seres sociales capaces de valorar no sólo las cualidades sino también las carencias individuales.

Mi mejor experiencia como cliente, no es un momento especial guardado en la memoria que podría mencionar con nostalgia, es una experiencia que vivo a diario desde el momento en que al llegar a un lugar soy recibido con un "buenos días", "buenas tardes", o cuando responden a mi necesidad con un "con mucho gusto", "para servirle".   Frases pequeñas que me hacen vivir un gran placer, porque me invade un sentido de honor y nobleza correspondido, no son frases que me hacen sentir "Cliente" sino que me hacen sentir "Persona" digna de respeto y coordialidad.

Mi mejor experiencia en servicio al cliente, la viví hablando con don Rubén un indigente de 72 años que vivió bajo el Puente de los Incurables durante 15 años, y que tuve la oportunidad de conocer a través de una Fundación que brinda servicios médicos y de primera necesidad a habitantes de la calle.   Cada vez que me dirigia a don Ruben por su nombre mirándole a los ojos, haciéndole merecedor de mi total atención mientras escuchaba su historia de vida y le servía café, me hizo olvidarme de mis prejuicios y aprender a valorar a cada persona no por su apariencia sino por su ser.   La sencillez de don Rubén quebró mi soberbía que me hace creer que por regla de la naturaleza "yo sí merezco" recibir privilegios y un nivel de vida ideal, mientras la necesidad del prójimo se camufla en el panorama urbano con injusta insensibilidad.

Muchas veces pensé que una moneda en un semáforo no va cambiar la vida de un indigente o un mendigo, hasta que don Rubén me comentó el gran significado de 100 pesos para no irse a dormir con hambre.  Una cena de 100 pesos... "que gran festín"... me dijo don Rubén... me sentí el ser más mal agradecido del planeta y el hombre más tacaño de la humanidad.   Don Rubén murió 3 meses después de nuestra visita, agradecí la oportunidad de conocerle porque me sacudió de mi cómoda vida, para enseñarme a ver con ojos de tolerancia, respeto e igualdad.




Modificar nuestra conducta

Ser capaz de reconocer una debilidad personal y tener la voluntad de cambiar un mal hábito por uno correcto, puede hacer la diferencia en la manera en la nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro entorno.  El entendernos como arquitectos de nuestra propia vida a cargo de una obra que nunca llega a estar finalizada en su plenitud, sino que necesita ajustes y mejoras constantes, remodelaciones desde el punto de vista ornamental o en algunos casos cambios estructurales de mayor cuidado, hacen de nuestra vida un proyecto que evoluciona con pequeñas pero importantes decisiones diarias.

Hace unos meses atrás vimos con nostalgia la demolición de nuestro antiguo Estadio Nacional, y a la vez fuimos espectadores de la construcción de una maravillosa estructura de la ingeniería moderna que para asombro nuestro, dejó una gran lección de eficiencia organizacional, correcta administración de recursos, tiempo y trabajo horas-hombre.

Si con determinación, planeamiento y una sincronizada dirección vimos emerger de los escombros un impresionante edificio, cuánto más podemos lograr si a nivel personal nos decidimos desapegarnos de nuestras viejas estructuras mentales o emocionales y sentamos nuevas bases para construir un nuevo ser que irradie valor, diligencia y amor propio.


Creer en nosotros mismos como diseñadores de nuestro destino es un reto que necesitamos conquistar cada día para empoderarnos de nuestras decisiones y asumir la responsabilidad personal necesaria sin excusas ni temores.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Motivación

Creo cién por ciento en la Motivación como generador de cambio, ante las preguntas planteadas de ¿si se debe aplicar la Motivación en los diferentes ámbitos?, mi respuesta sincera es Sí.

Motivar supone un ejercicio multiplicador, en donde quien ha sido motivado debiera retribuir el gesto recibido motivando a un tercero.

Es cierto que ante nuestras responsabilidades no se debería reconocer el esfuerzo invertido porque de eso se trata,"son nuestras responsabilidades", pero el entender que el acto mismo de encarar el compromiso adquirido requiere vencer obstáculos y principalmente someter la voluntad propia, debería ser justo motivo de alabanza.

La Motivación es importante claro está, pero más importante es la AUTOMOTIVACIÓN, ser yo quien no sólo acepte los compromisos sino también sea capaz de encender la chispa de la acción, ¡no tiene precio!  Destaca a hombres y mujeres sencillos que en momentos trascendentales superaron su propia capacidad física, emocional o intelectual en pro de alcanzar una meta o un ideal.

Proponernos motivar a quienes nos rodean no debería ser una excepción sino una costumbre, MOTIVACIÓN acompañada de GRATITUD son las llaves maestras para la nave que nos encumbra a alcanzar los sueños.

Termino mi comentario con parte del discurso de escritor Mario Vargas Llosa al recibir el Premio Nobel en literatura el año 2010.  Aquí sus palabras de gratitud a su esposa:

"Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: “Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”.


martes, 27 de marzo de 2012

“Never, never, never give up.”

No enfrentarse a la vida y sus problemas se ha convertido en el lema de la sociedad actual, soportamos así abusos físicos, morales, políticos y de cualquier otra índole, nos consuela pensar que el problema no es nuestro es de los demás y son ellos quienes están comprometidos a buscarles solución, por nuestra parte, si rendirse se vislumbra en el panorama nos conformamos con aferrarnos a esa opción.



Sir Winston Churchill es un líder mundial que merece ser recordado por su ímpetu y firmeza ante la dificultad.  En su cargo como Primer Ministro de Inglaterra lideró al Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.  Su firme voluntad que se negaba a aceptar la derrota, la rendición o un acuerdo de paz, fue la inspiración del ejército inglés, particularmente en los difíciles primeros años de la guerra, en los que el Reino Unido enfrentó solo sin ningún otro aliado al implacable ejército Alemán liderado por Adolfo Hitler.

La superioridad Alemana con sus bombas y ataques masivos aplastaba al ejército inglés y carcomía la esperanza del pueblo.  Pero aún en los momentos más difíciles de la guerra Churchill hablaba a diario por la radio, transmitiendo a su país y milicia un discurso que logró calar en lo más profundo de su ser, su lema fue:

"Nunca, nunca, nunca te rindas ... nunca"

Estas palabras detonaron el coraje y la voluntad de Inglaterra en medio de un desastre que se vivía a diario.   Un discurso simple que resonaba cada día combatiendo la derrota moral de toda una nación.  Durante un período trágico en la historia de la humanidad, estas palabras fueron la artillería pesada de un ejército y una nación desgastada por el embate de la guerra y que tuvo el impacto de llevarles a la victoria junto a los Aliados contra las Potencias del eje (Alemania, Italia y Japón) poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.





miércoles, 21 de marzo de 2012

Resolución de Conflictos

Uno de los integrantes del equipo acapara todo el tiempo en las reuniones. Aunque sus comentarios son validos, hace totalmente imposible que los demás expongan sus puntos de vista, usted le dice:

"Me parecen muy valiosos todos tus aportes, no hay duda que de tu experiencia todos podemos aprender.   Tal vez luego de escuchar la experiencia de los demás puedas brindarnos tu valiosa opinión".


Diversidad Cultural

Gracias a mi trabajo en la música, he tenido la grata experiencia de trabajar en varios proyectos con personas de otros países, dominicanos, cubanos, puerto riqueños, hondureños, nicaragüenses, salvadoreños, guatemaltecos, mexicanos, "gringos", españoles y ticos, juntos dándole forma a una presentación artística, o un tema musical.   El resultado: "un aprendizaje total", cada uno tiene una forma particular de plasmar su talento, y aunque se diga que la música es un lenguaje universal, no deja de ser una forma de expresión que captura la esencia y carácter de cada nación.

Por ejemplo, en el año 2001 participé junto con varios amigos ticos en una presentación multicultural en Chicago, delegaciones de 25 países unimos esfuerzo y talentos en realizar un espectáculo que presentaba la música autóctona de cada país.  No olvido la gran discíplina de los irlandeses y koreanos, quienes se aferraron a ejecutar su parte tal cual lo indicaba la partitura principal.   Por su lado los españoles decidieron salirse de la partitura general en pro de mantener intacto el estilo de su flamenco, esto ocasionó muchos conflictos pues alteraba la participación de todas las delegaciones posteriores.  La delegación del Congo daba ejemplo de humildad, fueron reubicados 6 veces en el orden de participación, y aunque era una situación incómoda nunca hicieron notar su molestia al respecto.  Los ticos no fuimos los más exactos en la ejecución (en exactitud los suizos eran, son y serán los maestros), pero fuimos los más carismáticos y los que más rápido nos adaptabamos a los cambios en la partitura general.  Tras una semana de ensayos cada delegación perdía su brillo y entusiasmo debido a los ajustes de partitura y lo tedioso de las jornadas de trabajo, pero para los cinco ticos que participamos, aquella experiencia no dejaba de tener motivos para mantener el ánimo y el humor a tope, por más que el cansancio atacaba, nuestras ansias de conocer y compartir con las demás delegaciones no mermaron.   

De la experiencia aprendí a valorar nuestra "Indio-sin gracia" somos un país de personas que no se toman la vida tan en serio, y esto que era algo que siempre critiqué, desde aquella semana llegó a ser un motivo de gran valor.   Pues en los momentos en que la frustración y el cansancio se presentan, una sonrisa amiga, un gesto amable, un movimiento de cejas y hasta un chiste, enciende la chispa para seguir trabajando.

Cada cultura tiene su motor que le impulsa, y en definitiva el motor que impulsa a los ticos es la amistad.   Tenemos MUCHO que aprender del ingenio de los europeos, del patriotismo y carácter de  nuestros hermanos hispanos y por supuesto de la disciplina legionaria de los asiáticos, pero que el intercambio nunca nos haga perder nuestra esencia y carisma como Ticos.

Técnica del Grupo Nominal

Es común ver que como sociedad fallamos en la búsqueda de soluciones para nuestros problemas colectivos.  La principal causa es el hecho que abordamos estos problemas desde un perspectiva individual, nos aislamos en la lucha de enfrentar solos las circunstancias adversas, olvidándonos que somos miembros de una colectividad, y que como tal, no sólo se ve afecta por la suma de los problemas individuales sino que a la vez supone un gran apoyo y fortaleza en la búsqueda de soluciones.

En la dinámica de TGN, tomamos conciencia de que un problema individual es un problema que afecta al grupo, y por ende al ser expuesto ante los miembros del grupo, todos tomamos responsabilidad en la solución, primero identificando cada molestia personal, luego priorizando las situaciones, encontrando puntos en común, y haciendo una evaluación de cómo hallar la solución correcta que nos beneficie a todos.  

Éste ejercicio lo aplicamos luego en una esfera mayor donde cada grupo, presentó su problema principal y a nivel de grupo general se evaluaron nuevamente los conflictos presentados y se llegó a un consenso colectivo, teniendo una oportunidad mayor de encontrar una solución a un problema que afecta a todos o a la mayoría de los miembros.

Al final fue un proceso de filtro, prioridades y consenso, que si se aplicara a nivel de familia, empresa, grupos estudiantiles y sociedad en general, ahorraría mucho tiempo en la búsqueda de soluciones a los conflictos cotidianos.