martes, 17 de abril de 2012

Modificar nuestra conducta

Ser capaz de reconocer una debilidad personal y tener la voluntad de cambiar un mal hábito por uno correcto, puede hacer la diferencia en la manera en la nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro entorno.  El entendernos como arquitectos de nuestra propia vida a cargo de una obra que nunca llega a estar finalizada en su plenitud, sino que necesita ajustes y mejoras constantes, remodelaciones desde el punto de vista ornamental o en algunos casos cambios estructurales de mayor cuidado, hacen de nuestra vida un proyecto que evoluciona con pequeñas pero importantes decisiones diarias.

Hace unos meses atrás vimos con nostalgia la demolición de nuestro antiguo Estadio Nacional, y a la vez fuimos espectadores de la construcción de una maravillosa estructura de la ingeniería moderna que para asombro nuestro, dejó una gran lección de eficiencia organizacional, correcta administración de recursos, tiempo y trabajo horas-hombre.

Si con determinación, planeamiento y una sincronizada dirección vimos emerger de los escombros un impresionante edificio, cuánto más podemos lograr si a nivel personal nos decidimos desapegarnos de nuestras viejas estructuras mentales o emocionales y sentamos nuevas bases para construir un nuevo ser que irradie valor, diligencia y amor propio.


Creer en nosotros mismos como diseñadores de nuestro destino es un reto que necesitamos conquistar cada día para empoderarnos de nuestras decisiones y asumir la responsabilidad personal necesaria sin excusas ni temores.

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Rigo Sevilla.