miércoles, 21 de marzo de 2012

Diversidad Cultural

Gracias a mi trabajo en la música, he tenido la grata experiencia de trabajar en varios proyectos con personas de otros países, dominicanos, cubanos, puerto riqueños, hondureños, nicaragüenses, salvadoreños, guatemaltecos, mexicanos, "gringos", españoles y ticos, juntos dándole forma a una presentación artística, o un tema musical.   El resultado: "un aprendizaje total", cada uno tiene una forma particular de plasmar su talento, y aunque se diga que la música es un lenguaje universal, no deja de ser una forma de expresión que captura la esencia y carácter de cada nación.

Por ejemplo, en el año 2001 participé junto con varios amigos ticos en una presentación multicultural en Chicago, delegaciones de 25 países unimos esfuerzo y talentos en realizar un espectáculo que presentaba la música autóctona de cada país.  No olvido la gran discíplina de los irlandeses y koreanos, quienes se aferraron a ejecutar su parte tal cual lo indicaba la partitura principal.   Por su lado los españoles decidieron salirse de la partitura general en pro de mantener intacto el estilo de su flamenco, esto ocasionó muchos conflictos pues alteraba la participación de todas las delegaciones posteriores.  La delegación del Congo daba ejemplo de humildad, fueron reubicados 6 veces en el orden de participación, y aunque era una situación incómoda nunca hicieron notar su molestia al respecto.  Los ticos no fuimos los más exactos en la ejecución (en exactitud los suizos eran, son y serán los maestros), pero fuimos los más carismáticos y los que más rápido nos adaptabamos a los cambios en la partitura general.  Tras una semana de ensayos cada delegación perdía su brillo y entusiasmo debido a los ajustes de partitura y lo tedioso de las jornadas de trabajo, pero para los cinco ticos que participamos, aquella experiencia no dejaba de tener motivos para mantener el ánimo y el humor a tope, por más que el cansancio atacaba, nuestras ansias de conocer y compartir con las demás delegaciones no mermaron.   

De la experiencia aprendí a valorar nuestra "Indio-sin gracia" somos un país de personas que no se toman la vida tan en serio, y esto que era algo que siempre critiqué, desde aquella semana llegó a ser un motivo de gran valor.   Pues en los momentos en que la frustración y el cansancio se presentan, una sonrisa amiga, un gesto amable, un movimiento de cejas y hasta un chiste, enciende la chispa para seguir trabajando.

Cada cultura tiene su motor que le impulsa, y en definitiva el motor que impulsa a los ticos es la amistad.   Tenemos MUCHO que aprender del ingenio de los europeos, del patriotismo y carácter de  nuestros hermanos hispanos y por supuesto de la disciplina legionaria de los asiáticos, pero que el intercambio nunca nos haga perder nuestra esencia y carisma como Ticos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Su aporte es bienvenido!
Gracias por participar de éste Blog.

Rigo Sevilla.